viernes, 11 de febrero de 2011

Carta de Juan José Moralejo a Ricardo García-Borregón

PESCA FLUVIAL: NORMATIVA 2011
CARTA CERRADA Y TAMBIÉN ABIERTA
A RICARDO GARCÍA-BORREGÓN MILLÁN

Querido amigo Ricardo:

La Orde do 28 de xaneiro de 2011 pola que se establecen as normas de pesca nas augas continentais da Comunidade Autónoma de Galicia durante a tempada 2011, de reciente publicación (DOGA nº 22, 02.02.2011), nos ha traído novedades que no pueden sorprendernos, pues se las veía venir, al lado de disposiciones ya veteranas, pero nunca sobradas de comentario. De todo ello voy a hacerte mi muy personal apunte crítico con la intención de que, si en algo achisco, las normas de 2012 puedan mejorar en algo las actuales.

1. Parece que vamos a remolque de Asturias en que el Eo tenga varios cotos y períodos para la pesca sin muerte del salmón, pues de los ríos solamente gallegos el Ulla es el único para el que se admite pesca sin muerte del salmón en determinadas condiciones.
La pesca del salmón sin muerte es una opción que nunca he llegado a ejercer –pude haberme estrenado en Louredal (Eo), pero hubo imprevistos que la impidieron- y no está hoy en mis opciones, pero con mi más absoluto respeto a los técnicos que la consideran posible y a los pescadores deportivos que se aplican a ella. Por supuesto que mis opciones de pescar salmón con o sin muerte son más o menos las mismas que a día de hoy tengo de ligar con Jennifer López, pero eso es lo de menos y lo que importa es que ejerzo mi opción y respeto las ajenas.

Es opinión y práctica universal –triangulemos, por ejemplo, Alaska, Noruega, Patagonia- que luchar con un salmón, dominarlo y agotarlo para cobrarlo tiene sentido y razón de ser; en nuestros ríos la restricción tiene que ser nota dominante y ahí entra la alternativa de la pesca sin muerte, que no podría ser mi opción porque creo que el salmón es animal cuyo tamaño, peso, fuerza, combatividad… convierten su captura en proceso que le causa, como mínimo, fuerte estrés y agotamiento físico, es decir, daño y sufrimiento no leves que me comprometerían, ¡me chafarían!, mi emoción y mi diversión.

Puede verse más adelante que apruebo los tramos de pesca sin muerte y animo a ampliarlos muy por encima de la mísera cuota que hoy tenemos; pescar truchas, digamos entre 21 y 35 cm la mayoría, no tiene para ellas, sus fuerzas, sus luchas… y para el trabajo de devolverlas al agua ni la más remota comparación con cansar un salmón hasta poder desanzuelarlo, si él no se ha librado antes, cosa que lo de “sin muerte” admite como posible, pero no segura.
Más abajo hago notar que, en mi opinión, la pesca sin muerte del salmón –y la evidente necesidad de traerlo a la orilla para desanzuelarlo- se contradice con lo dispuesto para una captura accidental y la obligación de que se corte el sedal y el salmón pueda quedar dañado por el anzuelo.
Hasta aquí una opinión muy personal y en todo caso, repito, aquí y en todo lo demás lo importante es quedar abierto a que hay más opciones y derechos que los propios.

2. La novedad principal y que menos podía sorprendernos resulta del conservacionismo y prohibicionismo excesivos que están queriendo poner en ley y en práctica algunos técnicos, asociaciones e individuos a los que yo les pediría que se parasen a pensar que sus muy dignos criterios y opciones no son los únicos que hay, ni los únicos atendibles, ni con entidad para excluir criterios y opciones de otros prójimos no menos competentes y no menos interesados en una pesca deportiva, sostenible, respetuosa a tope con normas legales y naturales y ajena a todo criterio de “chegar e encher” o, como también se dice, “hacer cesto”.

Estoy refiriéndome, claro está, a lo de que en aguas salmoneras do 1 de xuño ata a fin da tempada os engados artificiais só poderán ter un anzol simple, una medida que incluso podría sonar a conformarse con ponerle dificultades al pescador porque, al menos a día de hoy, nos quedamos con las ganas de prohibirle totalmente la pesca.
Desde luego que en una cucharilla un anzuelo triple puede ser más eficaz que uno simple, pero su prohibición solamente podrá justificarse si la eficacia del tal triple me sirve y la utilizo para robar el salmón, cosa que debe vigilarse, evitarse y sancionarse por otros medios que no sean esta prohibición indiscriminada de un cebo normal con generaciones y generaciones de uso entre pescadores legales y deportivos.

En rapalas y riscos el anzuelo simple acaba con esos cebos, cosa que es muy de lamentar en el caso del risco, un cebo emblemático de nuestra tradición y un cebo del que nadie dirá que sea habitual y eficaz en la pesca del salmón, pues su uso se centra en el reo y en el corto espacio autorizado de anochecer y amanecer en que resulta eficaz.
Cuando se establece una prohibición general, es bueno que venga avalada por la experiencia y no es nada bueno que, una vez establecida sin esa experiencia, sorprenda e irrite a muchos pescadores que no entendemos porque el DOGA consolida un estado particular de opinión y desoye otros igualmente válidos. ¿Hay experiencia, hay estadística, hay certeza o, cuando menos, hay presunción válida de que el triple anzuelo de cucharillas, rapalas y riscos haya dañado la población salmonera por obra de quienes pagamos licencia y coto, además de conocer y acatar en todo momento la ley y el espíritu deportivo vigentes? ¿Al cierre de la temporada podrán la autoridad y sus técnicos dar siquiera una impresión personal de que esa prohibición del triple anzuelo ha contribuido a la sostenibilidad del salmón y de su pesca deportiva?

Insisto: me refiero a contribución que no sea simplemente estorbar prácticas y derechos deportivos vigentes desde siempre y respetuosos con todas las normas, empezando por la que fija cuotas de captura: si se estima que, por ejemplo, el Ulla puede dar 35 salmones, déjese que se pesquen con las artes y normas tradicionales y no se ande enredando con estorbos y antojos. Si 35 son muchos, póngase la cuota en 30, 25, 20… y no se ande enredando con estorbos y antojos a los que los pescan -¡que no es mi caso!- con deportividad y pericia. O veden ¡coño!, pero no incordien.

Conozco a técnicos y pescadores, con los que incluso he compartido muy agradables jornadas de pesca, a los que alabo por su opción conservacionista a ultranza, por su práctica exclusiva de la pesca sin muerte y por todas sus actitudes en el DOGA y en el río, excepto por una: la de querer imponerme, ¡y conseguirlo!, sus opciones y estorbar, incluso prohibir las mías; las mías son legales –dentro de una legislación fuertemente restrictiva por necesidad-, son respetuosas a tope con el medio natural y, por supuesto y con todo derecho, al lado de la pesca sin muerte, defienden también el echar al cesto algún reo, algunas truchas… dentro de lo razonable, sostenible, etc. etc. etc.

3. Hay una prescripción especial que es novedad y que me parece reformable y mejorable de cabo a rabo: As capturas accidentais de salmón fóra da tempada hábil e máis as capturas en tramos de pesca sen morte non poderán quitarse fóra da auga, sendo obrigatorio,de ser preciso, cortar a sedela para liberar o peixe.
Esas capturas accidentales merecen, creo, un tratamiento diferente al que le dan las normas, cuya redacción debería contar expresamente con que la configuración del lugar en que se encuentre el pescador sea la mejor indicación para que intente (incluso deba intentar) arrimar el salmón a la orilla, incluso teniéndolo fuera del agua un tiempo que en absoluto comprometa su vida, para desanzuelarlo y evitarle daños, que podrían ser graves, y limitaciones en sus movimientos futuros. La prohibición absoluta de sacarlo del agua y dejarlo ir con el anzuelo en peteiros, boca o garganta, y x metros de sedal no parece la mejor medida de protección del salmón.
Además, si se autoriza la pesca sin muerte, bien pudiera ocurrir que para dejar en libertad al salmón hubiese que traerlo a la orilla y, necesariamente, desanzuelarlo fuera del agua, pues no se entiende que bastase con cortar el sedal y dejarlo ir… Creo que habría que ver las cosas desde todos sus posibles ángulos antes de dar normas sin tales ángulos.

4. En el apartado de cuotas de captura y dimensiones mínimas en la pesca del reo resulto yo ser más restrictivo que las normas y quienes las inspiraron y redactaron: creo que para el reo la cuota de tres ejemplares y la dimensión mínima de cuarenta centímetros podrían contribuir a mejorar la situación.
No invento nada nuevo en proponer que el pescador deportivo en cotos de reo tenga un carnet en el que anotará o le anotarán sus capturas, que, una vez alcanzada la cifra xx, significan que la temporada ha terminado para él. Supongo que esta propuesta no derive a que el pescador evite el guiado de sus capturas. En esto tengo como modelo lo que se dispone en Asturias para el salmón.
NOTA.- Si algún pescador ¡y encima amigo! se me mosquea por haber sugerido yo que la cuota diaria de reos baje de cinco a tres, sepa que la base de cálculo es impepinable: precisamente los cinco que yo pesqué a lo largo de todo 2009 y los tres de todo el 2010.

5. También en las cuotas de captura de la trucha tengo mi criterio de recorte: seis ejemplares. Aquí lo de un carnet de capturas sería fárrago impracticable por el número de cotos, licencias, días de pesca… frente a los instrumentos de un control mínimamente equitativo y eficaz.

6. En cuanto a dimensiones mínimas de la trucha seguimos en la casuística de 17, 19, 21, 23, 25 cm que no estaría mal uniformar en lo posible para mejor eficacia de la norma y seguridad del pescador. Por ejemplo, tengo mi licencia de pesca a flote en el cada vez más depauperado embalse de Frieira, río Miño, con dimensión de 23 cm, y sin salir del embalse y con la barca puedo entrar al coto del río Deva, con 21 cm, y con el esperpento de que no puedo volver a mi casa por el embalse con una trucha de 21 o 22 cm pescada legalmente, previo pago de licencia y coto.
Con algún biólogo he dialogado sobre tamaños: en el hombre medir 1,60 cm no presupone tener 15 años o menos, medir 1,90 no presupone 25 años o más: hay tallas grandes y tallas pequeñas, altos y bajos, gordos y flacos. La extracción de las grandes y la devolución obligada de las pequeñas ‑pongamos que entre 16 y 19 cm- puede contribuir a que acaben siendo mayoría las pequeñas, cosa que no parece muy deseable. Creo haberle entendido a ese biólogo algo así como: llegas al río y ese día, aparte y prohibido el infanticidio, tu cuota, tu media docena, se agota entre los 15-16 y los 20 cm ¡y ya vas servido! Otro día serán algo mejores y lo que importa es que no andes pinchando tropa que no es necesariamente criatura y tal vez devuelvas al río en malas condiciones para ella.

7. Pesca sin muerte y sus cotos: excelente y muy necesaria iniciativa, que debe ser promovida a fondo porque los tópicos mil ríos de Galicia son no menos de seis mil, de los cuales, a ojo y a la baja, no menos de una tercera parte, tienen salmónidos y otras especies. Veo que los actuales tramos libres de pesca sen morte no alcanzan ni siquiera los 100 Km. Si, muy a la baja, partimos de ±2.000 ríos con salmónidos y con ±10 Km. de recorrido, nos ponemos ya en 20.000 Km.: que nos urgen más tramos sin muerte es obvio y sobran kilómetros para marcarlos.
Una medida posible sería alternar tramos con / sin muerte en los actuales cotos normales y en tramos no acotados de cualesquiera corrientes fluviales. El único inconveniente que tiene la pesca sin muerte no está en ella, sino en que algunos quieran imponértela y, por practicarla ellos, se creen mejores que tú y con mejores títulos para dictarte la norma.

En fin, amigo Ricardo, ahí tienes, por si te son útiles, algunos de mis apuntes críticos a la normas del 2011. Dejo sin tocar, porque la entiendo como necesaria, la sobreabundancia de prohibiciones, excepciones, regímenes especiales, vedas, etc., en las normas, aunque hay algún punto de menudencias prescindibles. En todo caso las incidencias recientes de Mandeo – Zarzo, Umia, Fervenza do Xallas, Mercurín, Furelos, Tamuxe y muchos más ‑odiosa lista negra‑ me obligan y obligan a todo pescador a exigir que, por delante de unas normas con tanta letra de anzuelos simples, calibres de sedal, cuotas de captura, dimensiones, diferencias de cebos y calendarios, etc. esté lo que de verdad más importa, la política ambiental y conservacionista de verdad, la de hacer frente a las redes en desembocaduras, a los purines y otros vertidos, a la marranería congénita de bastantes gallegos (o río atura todo… y con lo de o río é noso… enseguida nos ponen en que o río é noxo…), a las centrales y minicentrales y fraudes en caudales ecológicos, a los furtivismos varios…

Muy cordialmente,
Juan J. MORALEJO
Pescador sin suerte